//** Sonando de fondo - Bebe - Me fui. 







No sé como me lo habéis permitido. Este blog lleva casi dos años en estado de semiabandono, con sus correspondientes intentos de okupación y, ni por un momento, ha corrido riesgo de desplome porque lo habéis seguido visitando. Ni un rastro de decadencia. No sé muy bien que coño mirabais, pero si la razón principal era la nostalgia, voy a intentar ponerle remedio.

Una de las primeras lecciones que te enseñan en  preescolar de bloggerismo, es que tienes que ser constante en tus publicaciones, que para enganchar al lector debes darle su dosis diaria de metadona hasta, que llegue el momento, en el que no pueda vivir sin ti y, en el que cualquier contenido que publiques, sea considerado una obra de culto, una catedral terminada aunque esté sin amueblar y un relaxing cup of entretenimiento in his free time.

Este blog y en general yo, siempre nos  hemos caracterizado por ser un tanto incomodos, por decir cosas que no gustan a muchos y, quizá por eso, me ofrecieron la posibilidad de llevarme aquellas controvertidas entradillas a un periódico.

Han sido dos años escribiendo Gazpacho y Cilicio cada viernes. Cien cuadros de surrealismo gastronómico que dejan por el camino unos cuantos pinceles rotos, un caballete paticojo y muchas camisetas repletas de manchas de guerra, pero también la sensación de llenar semanalmente mi galería, de gente que  comulgaba y se reía con cada puñetazo encima de la mesa, con cada salida de tono, con cada dardo envenenado y en definitiva con mi forma de ser.

Pero ahora el cuerpo me pide otras cosas y quizá Pecados del Monaguillo vuelva a tener su momento. No sé en que formato, pero tampoco me lo voy a plantear de golpe y porrazo. Estoy metido en mil fregados y la idea es que éste sea otro de los que me quiten esa media hora de sueño extra que necesita la gente para estar guapa.

De momento hoy os voy a dejar el último barrizal en el que me metí. Cinco showcookings en Agromaq,  en los que cocinaba con los mejores productos de Castilla y León y que fueron grabados y montados, con todo el arte del mundo por la productora Flash .

Un reto de esos que te ponen cachondo como un mono y, que aunque una voz interior te invita a declinar, terminas poniéndote tapones y disfrutándolo. Adrenalina pura. Cocinar frente al público mientras intentas hacerle caso a unos señores que te graban desde todos los ángulos no es tarea fácil,  entretenerles mientras el olor de la comida va "haciendo efecto" y, cuando por megafonía anuncian degustaciones gratuitas, lo complica todo mucho más, pero la vida me sonrió una vez más- y van muchas- y el exitazo fue terrible. Sold Out.



Lengua, crema de judías, tomate picante y alcaparras:








Trucha marinada, patatas confitadas con lima, guacamole y mostaza:








Arroz cremoso de garbanzos, morcilla y langostinos:








Magret con curry rojo, armagnac y fresas:
Milhojas de higos y micuit:









Kebab de cordero, pera escabechada  y queso de Valdeón:







Se aceptan críticas.

De momento esto es todo. Volveré.



Amén.

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